martes, 7 de julio de 2015
martes, 20 de mayo de 2014
Postales
De entre las cosas que llama la tarde
se para la duda
que extiende el dedo y señala el pico del triángulo,
me mira fijo al ojo y me pregunta
cómo es posible tanta antena entre
el borde de la ventana y el borde del cielo.
Alegría.
lunes, 7 de abril de 2014
Tertulia.
Tertulia
Ofrece la vela la ronda y el círculo de luz cuyo
diámetro alcanza para guarecerse las
ofrendas.
martes, 18 de marzo de 2014
martes, 1 de octubre de 2013
1 de octubre de 2013
Oculta lo blanco
cautelosamente
tibias caricias de
unas patas negras;
bravura de hormiga
remando en agua
entrometida en flor.
Lirio del Barranco.
Cosas de la Alegría.
jueves, 26 de septiembre de 2013
viernes, 20 de septiembre de 2013
lunes, 2 de septiembre de 2013
3 de septiembre 2013
‘No sabía que era algo que existiese.’
Hace poco más de los años del número de la niña bonita que
me llegó en canción una palabra
naranja, aunque desconocida. Una señal del cable transportaba
la imagen lejana pero simultánea de un evento sonoro, una de esas cosas que se
suponen desenchufadas pero puede uno encontrarle una cola de enchufes, en fin.
Primer registro en formato VHS para mi acervo, para rellenar
mis cajas de los buenos recuerdos. (Recuerdo que pedí a alguien que grabara la
cinta para mí y recuerdo que la entrevista previa al musical sólo registró los
últimos cinco minutos)
El hombre de la palabra naranja con quien soñara cuatro años
después sugiriéndome usar ‘algonaranja’, vestía un suéter [sú-éter… oh!],
naranja.
La tarde pasada arribaba yo a un privilegiado lugar de
trabajo y junto con mi llegar el encuentro con ella, que parece un ave posada
en lo verde, un pájaro que se empeña en hacer volar a la planta, así, mi
asombro fue seguro compartido cuando mi triste don de verbalizar toda sensación
arrojó un
— ¡Qué belleza! ¿Cómo se llama? Esa, la que parece un pájaro…’
— Ah! (con sonrisa buena) Esa es la ‘Estrelicia’, la
naranja.
— … (con sonrisa buena)
Nada más.
‘Cruzas sólo puentes, puentes entre ti
Las flores y el silencio son cosas de tu amor,
Has dejado un río para atravesarlo a la vez
Allí.’ Fuji
Alegría.
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Podéis escuchar...
13 de agosto de 2013
Bella, carnosa, suculenta. Frágil, delicada, inminente pequeña descendencia. Una hoja trae otra hoja. Y así. Con paciencias, con esperas. Pequeñas raíces silenciosas van formando la mata de carne vegetal. Trascendente y sin lenguaje articulado. Como el amor, mi hermano, como el Amor.
lunes, 5 de agosto de 2013
06 de agosto de 2013
Este cuento viene desde 'La Flor del Poroto Negro', unas
cuantas entradas anteriores a la presente.
Viene de un descuido, de una bolsa olvidada en un estante, que encontrada fue vencida y arrojado su contenido al cantero del patio de mi casa.
Todos (exagero, pero se veía así) los porotos negros vencidos de la bolsa olvidada en el estante, germinaron.
De ahí vino la flor, después vino la vaina y más luego, el poroto.

Saqué las vainas de las plantas,
mamá se ocupó en abrir las vainas y
madrugar a los porotos,
que si no eran todos eran muchos,
si no, bastantes. Suficientes.
sábado, 27 de julio de 2013
jueves, 25 de julio de 2013
26 de julio de 2013
Recién hoy creo que siento y empiezo a entender aquello que un muchacho repetía y repetía duplicando mi apatía, más por desconocimiento que por maldad, -¿Siempre va a ser así?-, retoriqueba.
Misteriosamente, inauguro la respuesta -No. Pero, sí.
Recién hoy creo que entiendo y empiezo a sentir.
Y hay un hada en cada centro en cada hoja.
miércoles, 17 de julio de 2013
18 de julio de 2013
¡Qué vaina, chico!
Las disputas de índole musical, que son disputas entre los hacedores de la idea de la música, que seguramente la música es la idea de alguna otra cosa
que son, en general, lingüísticamente improductivas que intuyo que
la idea de la 'índole musical'
siquiera
conllevaría un cosquilleo en la ingle,
un titilar de pupila, un disfrutado silencio.
Pero no.
Parece que no.
Mientras tanto, en el patio,
donde todo florece sin disputa,
el poroto ejerce su naturaleza infinita, insospechada alguna vez dentro de una bolsa
en un mercado que no era súper
años con dato vencido en la parte superior del envoltorio,
alacena cuidante. Y entonces
explota de verde rimbombante manto que
en presunta mudez
comanda los ritmos internos
de la abundancia.
miércoles, 10 de julio de 2013
11 de julio de 2013
En el muro del borde yerra su destino la botella.
Cuando evocar encuentros devuelve filosos prontuarios apuntando a los oídos. Caramelo cristal desenvuelve un Sol caramelo. El Ojo se amansa, húmeda pampa se torna el cuerpo.
En el muro del borde yerra su destino la botella.
lunes, 8 de julio de 2013
8 de julio de 2013
Presumo en lo visto un desorden en algunos automatismos. Una queja constante de la lógica cotidiana, idea masturbada en la idea de las horas que componen un día y su idea, encierro de singular silencio como intervalo mayor entre muletillas y discursos.
Accesorios para facilitar el acto de natural belleza. Certeza del animal asistido. Autocompasivo. Por donde las palabras se van en aguas de corrientes que viven en tubos que atraviesan la tierra disimulando la vena de lo que por sobre ella camina.
LHL
2 de julio de 2013
Más para regenerar, tiré, en el cantero del patio de casa, el contenido de una bolsa, porotos negros, vencidos hacía casi dos años, estaban en la alacena, haciendo no sé muy bien qué, pero de tanto estar se vencieron y fueron arrojados por mí a la tierra en un acto de limpieza de interior y de vegetalismo.
mayo de 2013
Atuendo de las flores después de la tormenta.
Vestidas para la ocasión de soñar los frutos.
Vestidas para la ocasión de soñar los frutos.
12 de marzo de 2013
Hay un duende que sabe dónde acaba la ruta del arco. Y hay otro duende que sabe dónde la ruta comienza. Cuando mis ventanas los encuentran me cuentan con emocionado silencio de agua sus mágicos y cóncavos recorridos. Alegría.
5 de marzo de 2013
No conocemos su nombre. Desde hace unos meses visita el frente y el fondo de casa, a veces logra alcanzar el plato de comida de mis Diosasprotectoras. Las siestas nubladas son las que prefiere para llegar hasta el bajotecho que forman las hojas de las plantas comunes de mis maceteros. Muchas veces al día lo espanto, llamándolo 'atrevido(!!!)', pero hay otras veces en las que su atrevimiento realmente me roba unas cuantas sonrisas, como cuando posó para estas fotografías que comparto. El felino, che.
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